Día 52 – Más que predicar

 

“Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban.” (Hechos 8:4) 

Cuando las personas piensan acerca de alguien compartiendo el Evangelio, usualmente piensan en predicar. Aunque predicar es una Buena forma de compartir el Evangélico, hay muchas otras maneras en las que podemos compartir a Cristo con otros. 

Primero, podemos testificar viviendo vidas piadosas. Jesús dijo, “De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.” (Mateo 5:16) Cuando vivimos piadosamente, somos un reflejo del carácter y el amor de Cristo en nuestra vida diaria y nuestras interacciones con otros. A través de nuestras acciones, actitudes y comportamiento, podemos mostrarle al mundo lo que significa seguir al Señor y ser transformados por su gracia. 

En segundo lugar, podemos testificar compartiendo la Escritura, libros cristianos, podcasts, canciones de adoración, devocionales, o enseñanzas en persona o en línea. En el mundo de hoy, con tanta nueva tecnología y comunicación al alcance de nuestras manos, sería una perdida si no lo usáramos para compartirle a otros de Cristo. 

En tercer lugar, podemos testificar invitando a personas a los Grupos de Vida y Servicios de adoración. Todos tenemos la habilidad de invitar a otros a reunirse donde las personas están compartiendo las Buenas Noticias. El Apóstol Juan escribe, “Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos hombres que, al oír lo que Juan dijo, siguieron a Jesús. Andrés fue a buscar a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías». Luego Andrés llevó a Simón, para que conociera a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tu nombre es Simón hijo de Juan, pero te llamarás Cefas» (que significa «Pedro»)”. (Juan 1:40-42)

Cuarto, podemos testificar al ministrar a las personas cuando están en necesidad. Donde quiera que vamos, las personas tienen problemas, aunque no los veamos en primera instancia. Sin embargo, si somos pacientes y sensibles a la dirección del Espíritu Santo, conoceremos sus necesidades y podremos ministrarles.  Lucas escribe, “Y saben que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. Después Jesús anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que eran oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hechos 10:38) Como cristianos todos debemos seguir el ejemplo de Cristo.

Finalmente, podemos testificar al compartir nuestra historia de fe con otros. Todos podemos compartir con otros acerca de cómo Jesús ha trabajado en nuestras vidas. Jesús dijo, “pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” (Hechos 1:8) 

Actividad de seguimiento- Haz una lista de personas que conoces que necesitan a Jesús en sus vidas. Junto a cada persona, escribe como pudieras compartir de Cristo con ellos próximamente. Si estas guiando a tu familia en este devocional, completen esta actividad como familia. 

Oración para hoy- Señor, gracias por tu salvación en mi vida. Ayúdame a recordar siempre el privilegio y la oportunidad que tengo de compartir mi fe con otros. En el nombre de Jesús, Amén.

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