Día 55 – Ministrando en poder- Trayendo sanidad

 

Santiago - “¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.  Una oración ofrecida con fe sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere; y si ha cometido pecados, será perdonado.” (Santiago 5:14-15)

En el devocional de ayer, aprendimos que cuando somos capacitados por el Espíritu, podemos y debemos asistir ayudando a otros a ser libres de sus ataduras. De la misma forma, cuando el Espíritu nos capacita, podemos y debemos también asistir sanando a otros de sus enfermedades tanto físicas como emocionales. Como leímos, “Cierto día, Jesús reunió a sus doce discípulos y les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y sanar enfermedades.  Luego los envió para que anunciaran a todos acerca del reino de Dios y sanaran a los enfermos.” (Lucas 9:1-2) Aunque somos sus discípulos en el siglo 21, podemos hacer lo mismo que los discípulos del 1er siglo. 

Muchos se han preguntado, ¿“Como puedo involucrarme en ayudar a otras personas a experimentar la sanidad física y emocional?” Podemos hacerlo al orar con y por ellos, animándoles, conectándolos con Consejeros cristianos y doctores, y trayéndoles a los ancianos de la iglesia para que reciban oración. Santiago escribe, “¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.  Una oración ofrecida con fe sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere; y si ha cometido pecados, será perdonado.” (Santiago 5:14-15)

Otros han preguntado: "¿Será sanada toda persona por la que oremos con fe?" Lamentablemente, la respuesta es no. Vemos a personas enfermas no solo en la actualidad, sino también en la Biblia. El Apóstol Pablo, en su carta a Timoteo compartió “Trófimo lo dejé en Mileto, pues estaba enfermo. (2 Timoteo 4:20). Si fuera simplemente una cuestión de fe, Pablo podría haber sanado fácilmente a Trófimo, ya que sin duda era un hombre de fe. Se volvió aún más personal para Pablo debido a la espina de Satanás que le fue dada en su carne. No sabemos exactamente qué era la "espina" en la carne de Pablo, pero podemos leer sus palabras al respecto. El escribe, “En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.” (2 Corintios 12:8-9) Aunque no es la voluntad del Señor que todos experimenten sanidad tanto física como emocional, muchos más serán ciertamente sanados por el poder de Dios cuando tomemos tiempo para orar por ellos y animarlos. Y si la sanidad no llega, al igual que Pablo, todavía podemos regocijarnos en la gracia del Señor que actúa mejor en nuestra debilidad.

Actividad de seguimiento– En tu diario o en un papel, haz una lista de aquellos que sabes necesitan experimentar sanidad física o emocional. Comienza a orar por ellos de manera regular y haz planes para acercarte a cada uno de ellos para orar personalmente por su sanidad física y emocional.  

Oración para hoy- Señor, cuando este frente a aquellos que necesitan sanidad física o emocional, ayúdame a recordar orar por ellos y animarles de la manera en la que pueda. En el nombre de Jesús, Amen.

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