El Evangelio De La Prosperidad

27 de Marzo , 2023
El Evangelio De La Prosperidad

Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.  Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.  Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?  Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;  y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.  Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?  Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

PENSAMIENTO DEVOCIONAL

Para vivir una vida de contentamiento, debemos entender que nuestro contentamiento no nos llega de nuestras riquezas, sino de parte del Señor. Algunas personas en ocasiones pierden este entendimiento, porque han abrazado enseñanzas que están basadas en la búsqueda de dinero en lugar de la búsqueda de Dios. Desgraciadamente, hay enseñanzas falsas incluso en los círculos “cristianos”. Una de esas falsas enseñanzas es llamada Evangelio de Prosperidad. Esta es una filosofía que establece que “damos para poder hacernos ricos” y que “no debemos estar contentos hasta que no seamos ricos”.

En primer lugar, el evangelio de la prosperidad va en contra de las escrituras. El apóstol Pablo escribe que “la verdadera piedad con contentamiento es una gran riqueza”. (1 Timoteo 6:6) En este versículo, Pablo se enfoca en la piedad acompañada de contentamiento. Establece que esto es equivalente a gran riqueza, no que esto va a traer gran riqueza.

En segundo lugar, hay una seria dicotomía entre la enseñanza del evangelio de la prosperidad y el hecho de que Jesús no fue rico. Cuando caminón como un hombre, Jesús dijo:  "Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. "(Lucas 9:58) Leemos en Marcos que les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.  Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. (Marcos 11:2-3) De hecho, esta es una de las cosas que nos atraen de Jesús - Él entregó Su casa eterna en los cielos para venir y vivir entre nosotros como un virtual méndigo. SI el evangelio de la prosperidad fuera cierto, Jesús hubiera vivido una vida de lujos.

Finalmente, el evangelio de la prosperidad está basado en el egoismo. Matt Chandler escribe que caemos presa del egoismo que “llevamos allí oculto en nuestros corazones. Venimos al trono y decimos: haré esto y tú harás aquello. Y si hago esto por ti, entonces tú harás eso por mi.” Jesús una vez dijo, Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24)

Al final, siempre es mejor elegir una relación fuerte con el Señor por encima de las riquezas. Si puedes hacer esto, estás muy cerca de encontrar el contentamiento.

ACTIVIDAD DE SEGUIMIENTO

Toma tiempo para analizar tu vidad e oración. ¿Pasas más tiempo orando por tí mismo o por otros?  ¿Cuánto de lo que oras está asociado a recibir algún tipo de bendición financiera de parte del Señor? ¿Cuánto tiempo pasas agradeciendo al Señor por todo lo que ha hecho por ti? Mientras oras hoy, planea pasar más tiempo enfocado en el Señor, en Su voluntad, o gloria y las necesidades de otros en lugar de tus propios deseos. Si estás dirigiendo a tu familia a través de este tiempo devocional, ten una discusión con ellos sobre la naturaleza real de las oraciones. ¿Están más enfocados en ellos mismos que en otros o en Dios?

ENFOQUE DE ORACIÓN

Señor, gracias por amarme. Gracias por darme todo lo que necesito. Ayúdame a estar más enfocado en ti que en las bendiciones que espero recibir de tí. En el nombre de Jesús, Amén.

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