El Rey David- “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.” (Salmos 139:23-24)

¿Te resulta difícil confesar tus pecados y faltas a otros? A muchos de nosotros sí. Sin embargo, es importante que nos apropiemos de la confesión ya que no hacerlo trae culpa a nuestras vidas. La culpa nos mantiene estancados en el pasado, y no nos permite convertirnos todo lo que el Señor quiere que seamos. Si queremos realmente experimentar la vida y disfrutarla, debemos dejar ir nuestra culpa. 

Para comenzar a liberarnos de nuestra culpa, debemos activar un inventario moral personal. Creamos un inventario moral personal pasando tiempo de calidad con nosotros mismos y una libreta. ¿En ese lugar, nos preguntamos “Por qué siento culpa todo el tiempo? ¿Qué es lo que trae más arrepentimiento a mi vida? ¿Cuáles faltas sobresalen en mi vida?” Cuando nos enfocamos en este ejercicio, debemos orar y pedirle al Señor que traiga a nuestra mente cualquier cosa que consciente o inconscientemente nos hace sentir culpables. El profeta Jeremías escribe, “En cambio, probemos y examinemos nuestros caminos y volvamos al Señor.”  (Lamentaciones 3:40) El Rey David también escribe, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.” (Salmos 139:23-24) 

Si oramos con seriedad y le pedimos a Dios que nos ayude con nuestro inventario moral personal, Él nos ayudará. El Señor está listo y dispuesto para ayudarnos si le pedimos y estamos dispuestos a recibir lo que Él tiene que decirnos. Esto significa que este ejercicio debe ser completado sin prisa. En otras palabras, no debemos apresurar para terminar rápido de ello y así poder seguir con lo que sea que necesitamos o queremos hacer. También debemos recordar que este ejercicio sólo nos ayuda si somos completamente honestos con nosotros mismo. Si no lo somos, nuestros resultados van a ser sesgados.  Sería como si intentáramos copiarnos en un examen de la vista. La deshonestidad puede ayudarnos a pasarlo, pero al finalizar el examen, terminaremos con una prescripción que no es correcta para lo que necesitamos.  

Puede que nos preguntemos, “¿Por qué necesito escribirlo todo? ¿Por qué no simplemente pensar mis respuestas?” Escribir nuestras respuestas, especialmente aquellas que escuchamos del Señor, nos obliga a ser específicos. Escribir nos ayuda a desenredad nuestros pensamientos y a resumir nuestras respuestas para que podamos llegar a la raíz de nuestros problemas. Escribir nuestras respuestas nos ayuda a tomarlas en serio y a avanzar para abordar y superar la culpa en nuestras vidas.

Actividad de seguimiento- Si aún no has comenzado un inventario moral personal, toma tiempo para hacerlo hoy. Si ya lo completaste al principio de esta serie, en oración, lee tus respuestas, y revisa lo que escribiste. Si estás guiando a tu familia durante este devocional, anímales a hacer lo mismo. 

Oración para hoy- Señor, examíname y conoce mi corazón. Ponme a prueba y conoce mis pensamientos ansiosos. Muéstrame las cosas que te ofenden, y guíame en el camino de la vida eterna. En el nombre de Jesús, Amén.

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